Mi nombre es Tamara Navarro y tengo claro que lo que no se escribe no existe y no se sabrá. Gracias a conectar con mi parte más natural y animal, descubrí que jamás me había cuidado para mí. Ser madre me ayudó a coger fuerza y priorizar porque mi hija estaba viendo y aprendiendo de mi ejemplo. Y yo no quería que Nayra pensase que importa todo menos ella el día de mañana. Es difícil poner en práctica lo que no has vivido, pero no imposible. Por eso el mundo Cleoterra tiene claro que necesitas leer esto para cuidarte por y para ti. Porque no hay nadie más importante que tú misma.
Tu, mi hija Nayra y mi legado. Haré que tomes un poco de fuerza al terminar de leer mi libro.
Guárdalo en aquel lugar que te sea fácil cogerlo para hacer una lectura rápida y cambiar tu pensamiento o al menos volver a recordarte que vas primero. Protégelo de cualquiera que te haga sentir culpa, al final son confesiones de lo que esa persona no pudo o le hubiera gustado hacer. La vida es un camino, a veces de rosas y otras de pinchos. Donde en ocasiones van a hacernos daño, pero tenemos la capacidad de curar esas heridas dedicándonos unos minutos. Comienza por un poco para llegar a un mucho. Al menos lo suficiente que te haga volar en ese momento.
Léelo, saboréalo, disfrútalo, rielo, llóralo y acciónalo. Exige por ti y por tus hijas. Al final las personas aprendemos viendo y viviendo lo que nuestra madre hace. No lo que dice.
Creado y escrito gracias a vivir y transitar la cara más oscura de mi maternidad, al final algo que muchas mujeres compartimos, pero que no contamos por diversos motivos. Gracias Nayra por elegirme como mamá sin ti nada de esto hubiese sido posible porque tú me aportaste la mirada de vivir en el ahora donde solo existe el hoy. Y el tiempo que hoy no me dedique en la tumba no me lo van a devolver.
Descripción
Mi fuerza en un libro.
Ser madre supuso una conexión con mi piel y su cuidado.